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domingo, 1 de noviembre de 2020

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

 Hola lectores y lectoras.

Hoy os traigo una entrada en la que hablaré del autor de uno de los cuentos más internacionales del mundo y que todos debéis leer: El Principito (aquí tenéis la reseña del libro). Este autor es: Antoine de Saint-Exupéry.

Antoine de Saint-Exupéry nació en Lyon el 29 de junio de 1900 en una familia de la vieja aristocracia. En su infancia perdió a su padre con cuatro años, por lo que estaba muy pegado a su madre y fue ella la que le inculcó el amor por la cultura –estaba tan apoyada a ella que hasta su muerte no dejó de comunicarse con ella por cartas, a pesar de estar continuamente viajando-.

A los doce años tuvo su bautismo del aire y se preparó en París para entrar en la Escuela Naval, pero no consiguió entrar, por lo que empezó a estudiar Bellas Artes. Aprendió a pilotar un avión en su servicio militar, pero la familia de su novia se negó a que entrara a formar parte del ejército del aire. Por ello, se dedicó a diferentes trabajos.

Fue en esta época en la que escribió y publicó su primera narración, que fue muy breve y se titulaba El Aviador, por lo que consiguió un contrato en una sociedad de aviación como piloto de línea. Fue ahí cuando, en cada parada escala de sus viajes, escribía un libro.

Su primera novela la escribió en el Sahara español en 1928, donde era jefe de estación aérea: Correo del Sur.

Tras abandonar el Sahara fue a parar a Buenos Aires y ahí fue nombrado director de la Aeroposta Argentina para organizar la red de América Latina, lo que le inspiró para escribir su segunda novela: Vuelo nocturno, con la que consiguió el Premio Fémina. Sin embargo, este trabajo no le duró mucho, pues en 1931 la compañía quebró y empezó a volar como piloto de pruebas, consiguiendo varios récords de aviación, pero tuvo graves accidentes en Egipto en 1935 y en Guatemala en 1938.

A finales de la década de 1930 consiguió un gran éxito pues escribió cuadernos de invención, sus dos primeras novelas se llevaron a la gran pantalla en 1937 y 1939 respectivamente, realizó reportajes y artículos y viajó por todo el mundo. En uno de estos viajes llegó a Nueva York, donde reunió sus textos en un libro titulado Tierra de hombres (1939), tal y como le indicó André Gide.

En 1940 empezó a luchar con la aviación francesa en la II Guerra Mundial, pero con la caída de su país en manos de los nazis se exilió en Nueva York, donde escribió Piloto de guerra en 1942, que contaba sus experiencias bélicas. Se mantuvo ajeno a los dilemas de su momento, como contó en Carta a un rehén en 1943, el mismo año en que escribió su célebre cuento El principito (aprovecho para recomendaros encarecidamente que, aunque seáis ya adultos, lo leáis. Os cambia la vida).

Fue en este año en el que pidió entrar a formar parte de las fuerzas francesas en África del Norte y luchó en Cerdeña y Córcega. Por desgracia, el 31 de julio de 1944 salió de Córcega en su avión para una misión y no se volvió a saber de él, pues fue derribado en el mar Tirreno y muerto.

Sin embargo, su carrera literaria no se terminó tras su muerte, ya que en 1948 se publicó póstumamente las cien páginas que había escrito de La ciudadela.

Para finalizar quiero avisar que yo solo me he leído El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, que es un libro que os tenéis que leer de verdad. Para mí es una de las lecturas más obligatorias que existen porque os cambian la vida y es cortito. Dicho esto, espero que os haya gustado la entrada y os entren ganas de leer más libros del autor o, si habéis leído alguno, me lo podéis recomendar en los comentarios.

domingo, 25 de octubre de 2020

EL PRINCIPITO

 Hola lectores y lectoras.

Todos tenemos libros comunes en nuestras estanterías que no tocamos ni leemos, pero que sabemos que están allí, de adorno, esperando a ser leídos por nosotros. Eso, seguramente, nos pase con el libro –o cuento- del que os voy a hablar hoy: El Principito de Antoine de Saint-Exupéry.

Antes de pasar a la reseña del libro me gustaría explicaros por qué decidí leer este cuento ahora, y fue, simplemente, porque tenía ganas de leerlo, porque no me lo dejaban de recomendar amigos, veía vídeos en YouTube que decían que era una maravilla. Pero no me decidía a hacerlo porque pensaba: “es un cuento, no me va a aportar nada y me va a aburrir” (tonto de mí).

Por tanto, voy a pediros, aunque lo haré al final de este post, que no dejéis este libro en la estantería cogiendo polvo porque, a pesar de ser un cuento y posiblemente sea para los niños, su lectura te cambia la forma de ver la vida y te ayuda a crecer como persona.

De esta manera, ya realizada esta explicación, el texto se basa en la vida de un niño con cabellos de oro que era el príncipe de un satélite muy pequeño del sistema solar. Había llegado a la Tierra para crecer como persona, dejando en su planeta a una florecita para la que vivía. Al llegar a la tierra no se encuentran a nadie, al caer en el Sáhara, pero se encuentra a un aviador que ha tenido un accidente en el motor de su transporte.

Al conocer al aviador, que es el narrador de la historia, pero no el protagonista, el principito le empieza a pedir que le haga dibujos de corderos y cajas para cogerlos. Para que viva en su minúsculo planeta con el fin de comerse los baobabs, pero que no se coman a su flor y este se lo realiza. Tras ganarse su confianza, el principito le cuenta su periplo para llegar a la Tierra y le explica que ha venido para conocer a las personas mayores. Pero llega a la conclusión de que los mayores no disfrutamos de la vida ni la vivimos, solo nos quedamos en los puntos y los números, dejando atrás la preciosidad de las puestas de sol o de las estrellas.

En este periplo pasa el Principito por diferentes planetas en los que viven personas mayores de diferente índole: un rey absoluto, un borracho, un farolero, un hombre de finanzas y un vanidoso. En todos estos lugares se le queda clara la idea de que los mayores no disfrutamos de la vida.

Finalmente, el Principito se da cuenta de que solo había tenido dos personas que le habían entendido desde el principio, que habían sido sus amigos y que le habían ayudado: su flor y el aviador. Es por ello que el Principito vuelve a su planeta con una idea clara: quería disfrutar de lo que había allí y divertirse con su flor. El libro termina con un gran epílogo del aviador que, de verdad, si, en cualquier libro es obligatorio leer el epílogo, en este aún más.

Antes de terminar quiero recalcar dos aspectos de este pequeño cuento: no todos los cuentos son para niños, incluso hay cuentos que no son para niños. Este no es el caso, pues lo pueden leer niños, pero, tal y como he dicho al principio, este cuento es de obligatoria lectura tanto a los niños como a los mayores. Y es con esta idea con la que se relaciona la segunda premisa, que es que:

Mayores del mundo, dejad los números a un lado y lo que creéis que es la vida. Disfrutadla de verdad, mirad las estrellas por la noche y disfrutar de los atardeceres.